Trayectoria Vital

Vida personal y profesional

Curiosidad, Movimiento, Cambio, Aprendizaje, Vínculos, Diversidad, Espiritualidad, Realismo, Sentido.

Visto en perspectiva, mi camino dista bastante de ser un recorrido lineal. Es, más bien, una espiral, un ida y vuelta, a veces un nudo, un zigzag. Subidas y descensos, avances y retrocesos, movimientos en muchas direcciones. A veces con un objetivo claro, las más de las veces un impulso, una intuición.

Desde que recuerdo me interesó el más acá: nuestro interior, lo que no se ve, pero nos mueve, nuestros mundos interiores: valores, emociones, creencias, modelos mentales. Mi interés por comprender mejor mi propia complejidad y la de quienes me rodeaban me llevó a explorar y experimentar otros territorios: psicología, espiritualidad, la mente, las relaciones con el cuerpo y la energía.

Y también, me atraía el más allá: más allá de las fronteras, de las culturas. Viajé (Argentina, Norte de África, India, Tíbet, China, América, Europa) y me relacioné con personas de diversas culturas. Eso me abrió la cabeza, expandió mi mundo interior. Otras vidas, otras realidades, otros sistemas de creencias, otras maneras de sentir y vivir y relacionarse.

Y como podía percibir que hay algo más allá, mucho más sutil, que nos une a todos los seres y al universo, más allá de lo visible, investigué cosmología, estudié astrología, los principios de la energía.

Esa sed, esa búsqueda encontró sosiego en el Budismo – en su sabiduría infinita-, en el Tao y otras fuentes sagradas, ancestrales; me nutren. Paz y plenitud. Allí encuentro todas las respuestas.  

Si lees mi formación y experiencia, veras cómo esta diversidad se trasluce en mis estudios y experiencia.

Como cuando se cocina un plato complejo, se van agregando los ingredientes, se cocina, se revuelve, se ajustan los sabores, se sigue cocinando, se deja reposar. Y al final…

Hay hechos que pueden verse, materializarse, y hay procesos que van ocurriendo a otro nivel.

Una alquimia que se va produciendo, me va transformando. O, mejor dicho, me ha permitido soltar, atenuar, transformar o dar un sentido distinto a aquellos aspectos que me impiden aceptar y manifestar mi individualidad, reconocer mi verdadera naturaleza. Y aun hay mucha piedra que quitar… 

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