Tao, los 3 Acuerdos

Los beduinos, en el desierto, viven estos acuerdos.

Hace unos años, al conocer estos 3 acuerdos, muchas cosas cobraron sentido. Comprendí las relaciones entre muchas enseñanzas budistas y su coherencia. Muchas piezas del puzzle encajaron y, además, pude ver la vida, las experiencias, las personas de mi vida, desde otra perspectiva. Paz, confianza, claridad.

Según la cosmología del Tao, la Tierra, este planeta, es la dimensión donde todos los cambios son posibles.  Antes de encarnar en esta la dimensión, todos los seres realizamos 3 acuerdos:

Primer Acuerdo:

Nosotros, los seres que decidimos encarnar aquí, lo hacemos para cumplir con nuestro Destino, que es reconocer y realizar nuestra verdadera naturaleza: somos seres de luz, nuestra verdadera naturaleza es amor e infinita sabiduría.

Y para realizar nuestro propósito, acordamos aceptar todas las situaciones, relaciones, experiencias que se presenten, pues todas -agradables o desagradables-, pues son todas necesarias para realizarlo.

Segundo Acuerdo:

La Creación, por su parte, se compromete a brindarnos todo lo necesario: recursos, cualidades, obstáculos, situaciones de todo tipo, oportunidades, relaciones para que logremos realizar nuestro Destino.

Tercer Acuerdo

Y, finalmente, establecemos acuerdos con otros seres para ayudarnos mutuamente en este proceso. Y acordamos desempeñar distintos roles (amigables, o no tanto), y diversos tipos de vínculos (padres, amigos, adversarios, mascotas, maestros, estudiantes, etc.).

Al encarnar, olvidamos todo esto y juzgamos las situaciones y experiencias como “buenas” o “malas”, según nos gusten o no, según sean placenteras o no, sin perspectiva, sin tener en cuenta su verdadera esencia y sentido.

Juzgamos a las personas como “buenas” o “malas”, según cómo nos traten. En realidad, son vehículos, mensajeros que nos permiten vivir situaciones en las que podemos vernos, experimentarnos. Cómo actuamos, cuán coherentes somos, cuán firmes nuestras convicciones…

No se trata de lo que ocurra o “nos hagan”, sino de qué pensamos, cómo lo interpretamos, qué sentimos, qué hacemos con nuestros sentimientos y emociones, cómo actuamos.

Ir más allá de las apariencias, de lo que las cosas o las personas parecen ser. Aprender a ver la vida en su esencia, oportunidades constantes de aprendizaje y crecimiento.

Piensa, no importa la religión que profeses, estos principios siguen siendo válidos.

Estos Acuerdos solo promueven la Aceptación, el Amor y la Compasión, que son la esencia de la espiritualidad.

¿Cómo sería tu vida si vivieras plenamente estos acuerdos?

¿Cómo sería tu vida si aceptaras que todo lo que ocurre, todas las personas, todas las relaciones como oportunidades para realizar tu verdadero propósito en esta dimensión?

Piensa en un episodio de tu vida que te resulte difícil de aceptar, de digerir, que aun no has “superado”. ¿Cómo te sentirías si cambiaras de perspectiva y pudieras verlo como una oportunidad de aprendizaje, de crecimiento, poniendo énfasis en todo lo positivo que generó esa situación, en los caminos que abrió?  

¿Cómo te sentirías si sintieras que todas las situaciones, todas la relaciones son puertas que la vida te abre para que saques lo mejor de ti?

¿Qué es lo que te impide despojarte de todo aquello que te aleja del amor, de la sabiduría, de la felicidad?

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