¿Epopeya? ¿Martirio? ¿Viaje al país de las maravillas?

Claudia Abril Travesía 2020

¿Travesía? ¿Viaje al interior profundo? ¿Escapada a Nolugarlandia?

Sigo con una sensación ambivalente, oscilante, paralela. Por un lado una sensación de irrealidad, y por otra la sensación de estar conectada a lo que realmente es importante…

En ocasiones, estoy con Ursula Le Guin viviendo las aventuras del “Mago de Terramar».  

A veces, Dino Buzzati me lleva de la mano por “El Desierto de los Tártaros”

Otras, estoy en una película de Hitchcock, yendo en un gran barco, cada un@ en su camarote. Encapsulados y viendo el mundo y la vida por la ventanilla sin saber muy bien adonde vamos. Y lo que vemos en el vidrio se refleja y nos proyecta a las profundidades de nuestro interior. Un reflejo, un espejismo.

Surrealista… Como cuando nos sumergimos bajo el agua y los sonidos se amplifican, resuenan.  Y ahí me encuentro con lo esencial. Regreso a   mi refugio interior, mi centro. 

¿Cómo vivir esta experiencia? Como se pueda, con lo que tengamos, con lo que decidamos usar.

Podría ser una escapada al mundo de la fantasía, o de la ira. O un descenso a los infiernos…

También podría ser una epopeya, un viaje heroico, mítico. El gran desafío de nuestras vidas.

O quizás un entrenamiento, intensivo, aislado. Supervivientes, versión 2020

O una peregrinación a un lugar sagrado más o menos desconocido que está muy dentro y que nos saca totalmente de nuestra zona de control. 

O una travesía por mar abierto, cada un@ en su barca sol@ o acompañad@, capitaneando su barca.

Y tu barca es tu mente, y lo que pongas en ella, lo que has puesto, lo que decidas aprovechar en este momento. Y el combustible, lo que leas, lo que veas, lo que pienses, aquello a lo que prestes atención, a lo que le dediques tiempo, energía… tu alimento mental, emocional.

Y allá vamos, remando cada día, sin tener muy claro hacia adonde, unos días más animad@s, otros menos.

Buscando certezas, buscando raíces, buscando algo que dé sentido, algo de dónde agarrarnos, algo que nos dé seguridad, que nos mantenga en pie, en equilibrio.

Descubriendo tesoros que no sabíamos que teníamos. Aprendiendo lo que jamás creímos que aprenderíamos. Confirmando que hay cosas que no cambian, pase lo que pase.  

Puede que te parezca banal…  Te propongo llevar un Diario, un diario de viaje, para que cuando todo esto pase te quede constancia, para que no te olvides. Tu cuaderno de Bitácora.  

Así como cuando nos vamos de vacaciones a un lugar soñado tratamos de inmortalizar cada momento y hacemos un diario, y álbumes de fotos, videos, y guardamos entradas, objetos, imágenes, para anclar esos recuerdos.

De la misma manera, para evitar que esta experiencia se convierta en una marea de días indiferenciados, y -sobre todo- que al final de este viaje interior no sepamos muy qué hicimos, a qué dedicamos el tiempo y la energía, cómo llegamos a estar como estemos, te propongo cada día apuntar algo significativo, lo esencial del día: sentimientos, encuentros, descubrimientos, reflexiones, imágenes, música, el color de cada día. Así, luego podrás ver tu camino en perspectiva, tu proceso. Decisiones importantes, en qué momento hubo cambios de rumbo, y adónde te han llevado.

Quizás te sirva, te ayude a ver en perspectiva, o simplemente para ocupar tu tiempo, sin más pretensiones, para dejarlo a tus nietos… 

Como sea, Buen camino, navegante! Ya la vida nos irá encontrando. 

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