Intención – Aceptación

Claudia Abril Intención Aceptación

Yang Yin en la vida. Iniciativa y Adaptabilidad. Dar y recibir. Proponer y percibir. Polaridades en acción.

No sé cómo funcionas tú, pero yo necesito “sentir” que ES el momento. Un impulso, un “Ahora sí!”.

Antes, en la gestación, en el inicio, es todo ideas, mente, vibración, posibilidades, que van tomando forma: palabras, acciones, propuestas. Y así hasta que llega el momento en que algo cuaja (a veces no sé qué), y entonces se convierte en Intención que se manifiesta y sale al mundo.

Y esa Intención (un proyecto, una idea) genera reacciones, respuestas (o no).  Y así comienza la danza. Después del Yang, viene Yin, Aceptación: cómo decodifico, recibo, interpreto y me adapto al entorno, las señales, los estímulos. Ajustar y volver al Yang, otro paso, y así.

Como una partida de tenis. Se trata de hacer el mejor tiro posible, ver cómo sale, y luego… ver qué pasa, qué hace nuestro compañero de juegos (la vida), cómo le pega, y cómo viene la pelota, y nuevamente actuar.  Intención, Aceptación, Intención, Aceptación …

Hay personas que desprecian el verbo intentar y, en consecuencia, la acción: Intención. «Si me lo propongo, lo hago», dicen. Como si intentar fuera una promesa vacía.

Desde mi punto de vista, intentar algo, es hacerlo lo mejor posible -dentro de nuestro alcance- para que ese algo se realice, y aceptar que mucho, pero no todo depende de nosotr@s.  

En el budismo se destaca mucho la importancia de la Motivación: para qué lo hacemos. ¿Tenemos en cuenta el bienestar de los otros, o de un “nosotros”? ¿O solamente ponemos foco en nuestra conveniencia individual? Y por otra parte, se insiste en desapegarse del resultado, soltar las expectativas.

En otro post comentaré sobre la Motivación (ya que en suele haber mucha confusión y poca sinceridad).  

En cuanto a soltar las expectativas, se relaciona con la Aceptación. Nuestra visión es muy limitada, que ignoramos el entramado de causas y condiciones que se requieren para que esa intención (deseo, anhelo) se concrete y sus consecuencias.  Y tampoco sabemos cuál es la manera o momento oportuno para todos los implicados.

Ciertos mensajes que nos hablan de nuestro poder ilimitado, exacerban el ego (la soberbia) y generan confusión. Como que basta con querer algo para que se dé… es posible, pero hay que tener mucho cuidado, mucha humildad, mucha responsabilidad y mucha claridad para definir lo que queremos.

¿Por qué no limitarnos a hacer lo mejor posible lo que está dentro de nuestro ámbito de competencia (responsabilidad), estar atent@s y responder a lo que la vida (o l@s otr@s) nos piden?  

Conectar con nuestro corazón, con nuestros valores más profundos, proponer, estar atent@s, receptivos, ver, escuchar y dar lo mejor de nosotr@s, aceptando que hay un equilibrio, un orden, un sentido, que a veces no comprendemos.

 

¿Cuánto hay de Intención en tu vida?

¿Y cuánto hay de Aceptación?

¿Qué te cuesta más? ¿Proponer, salir por lo que quieres, actuar?  ¿Aceptar, adaptarte, recibir?

¿Cómo te sientes cuando las cosas no salen como tú esperabas?  

¿Cómo llevas este período de confinamiento en términos de intenciones previas, limitaciones y aceptación de las condiciones?

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