la Claridad, bien entendida…

Claridad. IMG de Pixabay

Qué es. Por qué y Para qué sirve ser clar@s, sobre todo con nosotr@s mism@s,  ahora, en momentos de incertidumbre y confusión. 

La realidad muchas veces me sorprende y lo que estamos viviendo, y lo que veo, no solo me sorprende, me maravilla.   Me llevó a un punto de retirada, de observación. Ampliar la perspectiva, cambiar de foco, re-ubicarme, revisar prioridades. Y en eso sigo. Confirmaciones, ajustes y, en el medio de un mar de preguntas sin respuesta, la certeza de la importancia de ciertas cuestiones básicas: qué es lo valioso, lo prioritario, lo esencial, mis valores.  Eje, centro, claridad para no perderme en esta marea de versiones, (des)información, contradicciones, incoherencias y especulaciones, que solo hablan de una gran incertidumbre global.

En estos momentos se requiere mucha claridad para mantener la cordura, para preservar nuestra mente, lo único que no pueden (ni debemos permitir)  robarnos.  Para enraizar, conectad@s con el presente y -sobre todo- conectados con nosotr@s mism@s.

Todo lo que vemos, oímos, escuchamos, nos afecta, nuestro cerebro lo recibe, afecta nuestra mente, nuestro cuerpo físico, energético. Nuestro corazón lo siente, recibe todas las emociones, los sentimientos, seamos conscientes o no, a él llegan, lo tocan. Nuestro hígado debe administrar la energía vital, procesar las toxinas emocionales, mentales (además de las alimentarias). Los riñones gestionan el miedo, el stress y el esfuerzo que hacemos en sostener nuestros objetivos.

Necesitamos cultivar la capacidad para distinguir lo que nos nutre de lo que nos intoxica, lo que nos fortalece de lo que nos debilita. Lo útil, lo esencial para nuestro bienestar y felicidad, de lo que no lo es.

Cuando pienso en Claridad lo vinculo con la capacidad de poner luz, de discernir. Una sabiduría ligada al corazón, a detectar  lo que es coherente con nuestros valores, lo que es bueno para nuestro ser.

Una inteligencia que no se mide por el coeficiente intelectual, que no tiene que ver con la formación “formal” ni con la información, sino con nuestro propio espíritu critico, nuestra capacidad de percibir, detectar lo genuino y verdadero.

Inteligir (del latín intelligere) significa entender, saber escoger, saber leer entre líneas. Es una especie de olfato que nos permite identificar lo que es bueno para nosotr@s, de acuerdo con nuestros valores, nuestras creencias, a lo que para nosotr@s tiene sentido y es coherente.

La Claridad permite disipar la confusión, la ignorancia, reducir las distorsiones, el (auto)engaño, los velos. Y así podemos ser más conscientes y responsables,  más libres (de prejuicios, mandatos, etiquetas).

Discernir nos permite escoger y tomar decisiones con consciencia y responsabilidad, detectando lo que es realmente prioritario, importante hoy en nuestras vidas. Lo vital para nosotros.

La Claridad demanda Aceptación (percibir las cosas tal como son -incluso a nosotr@s mism@s), Confianza (en nuestras percepciones, criterios y valores), mucha Honestidad (sin engaños ni excusas) y Valentía (para lanzarse a la aventura del descubrimiento, para soltar creencias y re-conocer-nos). El resultado es recuperar el poder, paz interior, coherencia, integridad.

Si somos clar@s con nosotr@s mism@s seguramente mejorará la comunicación interna y con los demás. Se abre la posibilidad de reducir la confusión, el conflicto interior y mejorar las relaciones con los demás. 

Si logramos percibir, decidir y actuar con claridad será mucho más fácil saber dónde estamos, por qué y cómo llegamos.

Claridad y Consciencia, para vivir una vida con cabeza y corazón, con integridad.  

¿Te resulta fácil discernir lo que te fortalece/gusta/satisface de lo que no?

¿Tiendes a dejarte “marear”? ¿Por qué/quiénes? ¿Amigos, familia, medios?

En qué planos te es más fácil ejercer la claridad, eligiendo lo que te hace bien ¿Dieta? ¿Profesión? ¿Relaciones?

Y luego, si lo distingues, ¿lo puedes llevar a la práctica?

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