Venus retrógado: necesidades, valores, armonía

Gato mirando la puesta de sol

Tal como ya he comentado en otro post, valores, necesidades, emociones, pensamientos, creencias, están íntimamente relacionados, son interdependientes, aunque a menudo no logramos diferenciarlos.

Seguramente, si tuviéramos mayor claridad sobre nuestros valores, podríamos elegir y gestionar mejor nuestras relaciones, nuestra manera de ejercer nuestra profesión, nuestro estilo de vida, y también a quiénes leemos, escuchamos, o seguimos y apoyamos. 

La situación que estamos viviendo nos está llevando a reflexionar sobre ésto, y el momento astrológico, también es muy propicio para profundizar un poco más sobre este tema. 

En Astrología el planeta Venus se relaciona con los valores, las necesidades,  con el placer profundo, el disfrute, la belleza, las relaciones, la armonía, la abundancia  y con nuestra capacidad de atraer lo que deseamos a nuestras vidas.

Desde el 13 de mayo al 25 de junio, se encuentra en retrogradación, brindándonos la oportunidad de reflexionar sobre aquello que es realmente valioso e importante para nosotr@s. Qué es lo que da verdadera satisfacción a nuestras necesidades. Qué es lo que queremos atraer, qué nos hace disfrutar de la vida en un sentido profundo.

Lo que pensamos, decimos, hacemos, nuestras elecciones, todo habla de nuestros valores.  No de cuánto tenemos (valores inmobiliarios, financieros, materiales), sino de lo que es valioso, importante para nosotr@s.  O así sería lógico que fuese, pero a veces no lo es.

Paradójicamente, no solemos dar importancia a lo que es importante para nosotros.

Muchas personas creen que los valores son algo que se declara, que se exterioriza de una manera preferentemente política, social, espiritual o “lo-que-sea-mente” correcta, algo que suene bien. Como una carta de presentación que describe lo que queremos, lo que nos gustaría, o lo que se supone que “queda bien”, pero que parece no tener conexión con nuestra manera de pensar ni de vivir.

Reconocer, definir nuestros valores nos permite dar arraigo a nuestra vida, y nos permite «organizarla», darle sentido. Qué es lo importante, lo prioritario, lo esencial. Clarifica nuestras necesidades, permite priorizar y tomar decisiones coherentes.

Hace años, estando sin trabajo, me ofrecieron un puesto muy importante, en el área de personal, de una automotriz. Grandes beneficios materiales, status, acceder a un nivel de vida muy alto. Muy tentador. A cambio se me pedía disponibilidad 24 hs 7 días de la semana, y gestionar un proceso de reconversión (despidos). Como en una película me vi muy bien vestida, conduciendo un coche lujoso, viviendo en un piso espectacular… una marioneta, seca.  Dije no, sin pensarlo demasiado. No encajaba con mis valores. 

Pero esto ocurrió años despues de haberlo pasado muy mal. Disfrutaba de una excelente posición económica y profesional, pero no estaba satisfecha. Enfermé. Estaba yendo  contra mis valores. Lo sabía y no lograba salir de mi trampa, por miedo, inseguridad… Fue duro, pero me sirvió como aprendizaje.

Hay quienes viven atormentados por años, sin saber por qué no pueden tomar una decisión, sin saber que se trata de conflicto de valores. Es el caso de una persona casada que amaba intensamente a su amante. No podía dejar a su cónyuge ni tampoco dejar a su amante. Años de promesas incumplidas, terapias infructuosas y sufrimiento. Finalmente trabajó sus valores y se dio cuenta de que el valor del compromiso era más importante que el amor, en su caso.  Pudo hablar con claridad con su amante y aceptar que no podía romper su compromiso matrimonial. No sé si felicidad, pero al menos logró aceptación, comprensión y pudo asumir la responsabilidad de sus decisiones.

Cuando un@ traiciona sus valores, cuando no los tiene en cuenta, se producen situaciones de mucho sufrimiento, de profundo conflicto interior . Nos sentimos suci@s, perdemos dignidad. No respetar nuestros valores es ir en contra de lo esencial.

A veces las circunstancias nos llevan a aceptar situaciones en las que nos sentimos incómod@s. En esos casos podemos explorar qué es lo que nos impulsa a aceptarlas. 

A veces repetimos o compramos mandatos, o cliches familiares o sociales y los consideramos nuestros valores: el «bueno» ser ric@, famos@, o tener much@s amantes… Damos valor a aquello que alguien más dice que nos hará felices. Y no nos ponemos a reflexionar sobre si realmente es eso lo que nos satisface y hace sentir bien. 

Nuestros valores varían a lo largo de la vida. Y tampoco los definimos de la misma manera. Las circunstancias, nuestro propio proceso, nuestro nivel de auto-consciencia, son algunos de los factores que influyen.

También en las relaciones se ven nuestros valores, y así vemos relaciones de pareja, amistades, socios que se unen sin tener en cuenta sus valores. Y así, al cabo de un tiempo, nos damos cuenta se que nuestros caminos no son ni siquiera paralelos. Y con esto quiero decir que se puede convivir con todos, con respeto, aceptando que para construir determinados vínculos se requiere una cierta coherencia.

Si tu valor es la vida, la paz, ¿podrías apoyar a un líder que promueve el conflicto y la división?

Reconocer y definir nuestros valores requiere atención, reflexión, sinceridad, autoaceptación. Nadie lo puede hacer por ti.

¿Sabes cuáles son tus 5 valores fundamentales, aquello que es esencial para ti?

¿Y cómo los defines? 

¿Estas viviendo en coherencia con ellos?  

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